Mostrando entradas con la etiqueta Alfonso III. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alfonso III. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de noviembre de 2018

2018 - 1.300 aniversario de la creación del Reino de Asturias



Con motivo de la celebración del 1.300 aniversario de la creación del Reino de Asturias, la FNMT-RCM, emite una moneda de colección de 30 euro realizando a su vez una tirada limitada de 5.000 carteras para esta conmemoración.

Las leyendas y motivos son los siguientes: En el anverso se reproducen las efigies acoladas de Su Majestad el Rey Don Felipe VI y de Su Alteza Real la Princesa de Asturias, Doña Leonor de Borbón y Ortiz. Circundando las efigies aparece la leyenda FELIPE VI Y LEONOR PRINCESA DE ASTURIAS, entre dos puntos y en mayúsculas. En la parte inferior de la moneda, la leyenda ESPAÑA 2018, separada por un punto. Rodea los motivos y leyendas una gráfila de perlas. En el reverso se reproduce, en colores, el escudo del Principado de Asturias sobre una cinta con los colores de la bandera de España. A la derecha, la marca de Ceca. A la izquierda, en la parte superior, aparece un círculo que contiene, en forma de imagen latente cuádruple, una esquematizada Cruz de Asturias, la marca de Ceca, una corona real y el número 18; en la parte inferior, en dos líneas y en mayúsculas, el valor de la pieza 30 EURO. En la parte superior de la moneda, en sentido circular y en mayúsculas, la leyenda 1300 ANIVERSARIO REINO DE ASTURIAS. Rodea los motivos y leyendas una gráfila de perlas.
Características de las piezas.
Moneda de 30 euro de valor facial.
Composición: Plata de 925 milésimas, siendo el resto de cobre.
Tolerancia en ley: Contenido mínimo de 925 milésimas de plata.
Peso: 18 g con una tolerancia en más o en menos de 0,18 g.
Diámetro: 33 mm.
Forma: Circular con canto liso.

El reino de Asturias hacia el año 750.
El reino de los astures fue la primera entidad política cristiana de la Península Ibérica. Se considera que la historia del reino se inicia en el año 718, fecha probable de la elección de Don Pelayo como líder de los rebeldes. El final suele establecerse en el año 925 cuando Fruela II de Asturias sucede a su hermano Ordoño II y une los territorios asturianos al reino de León. Tanto la Crónica Rotense como la de Al-Maqqari, cuentan que Pelayo se fugó de Toledo y se refugió en las montañas asturianas y que desde allí, instigó una revuelta contra las autoridades musulmanas de Gijón. Tras conocer la llegada de los musulmanes, Pelayo y sus hombres se refugiaron en la cueva de Covadonga  logrando emboscar al ejército sarraceno que según las crónicas cristianas, fue aniquilado. La victoria que realmente no fue muy multitudinaria, pues participaron apenas unas decenas de soldados bereberes, le otorgó un gran prestigio a Pelayo provocando una gran insurrección masiva de los astures.

La cruz de la Victoria es una cruz latina que se encuentra en la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo. Alfonso III el Magno, rey de Asturias, la donó a la Catedral de San Salvador de Oviedo en el año 908, según consta en una inscripción colocada en el reverso de la cruz. Es el principal símbolo representativo del Principado de Asturias, al figurar tanto en su bandera como en su escudo. La cruz de la Victoria es de tipo latino, y está formada por dos piezas de madera unidas en el centro de la cruz, donde se encuentra un compartimento para albergar reliquias. Dicho compartimento contuvo en el pasado, según refieren diversos autores, un fragmento del Lignum Crucis. Los brazos de la cruz, que parten de un medallón central, se ensanchan ligeramente desde el medallón conforme avanzan hacia los extremos, que acaban en tres medios círculos rematados a su vez por otros tres círculos casi cerrados. No obstante, el extremo inferior de la cruz, que le sirve de base, termina en dos círculos casi cerrados y no en tres, a fin de dejar espacio al astil que permite mantener la cruz en posición vertical.


La cruz mide 920 mm. de alto por 720 mm. de ancho, y el diámetro de su medallón central mide 140 mm. Los brazos laterales de la cruz miden 230 mm. cada uno. El brazo superior mide 350 mm. y el inferior 430 mm. El grosor de la mayor parte de la cruz alcanza los 25 milímetros, aunque el grosor del medallón central llega a los 40 mm. La cruz de la Victoria pesaba 4.967 gramos, está recubierta con oro, esmaltes, y pedrería tallada o en forma de cabujón, y su estilo muestra ciertas semejanzas, en opinión de diversos autores, con la orfebrería carolingia del siglo IX.​ En el reverso de la cruz, que es liso y contiene escasas labores de orfebrería, hay incrustadas cuatro gemas en forma de cabujón en cada uno de los extremos. Otras gemas más pequeñas están incrustadas en los bordes, y los clavos que fijan la lámina de oro a la cruz de madera están ocultos por florecillas, esferitas y formas amigdaloides soldadas.


Leonor de Borbón y Ortiz (Madrid, 31 de octubre de 2005) es la actual princesa de Asturias y primera en la línea de sucesión al trono español, como primogénita del rey Felipe VI y su consorte, la reina Letizia. Además del de princesa de Asturias, ostenta los demás títulos vinculados tradicionalmente al heredero de la Corona española.​ Es asimismo presidenta honorífica de la Fundación Princesa de Asturias y de la Fundación Princesa de Girona. Nació a la 1:54 horas del 31 de octubre de 2005 en el Hospital Ruber Internacional de Madrid, como primogénita de los en aquel momento príncipes de Asturias, Felipe de Borbón y Grecia y Letizia Ortiz Rocasolano, y séptima nieta de los reyes Juan Carlos I y Sofía, convirtiéndose en infanta de España y segunda en la línea de sucesión a la Corona. Pesó 3,540 kilogramos y midió 47 centímetros. El príncipe Felipe declaró que se llamaría Leonor «porque tiene muchos vínculos históricos y nos gustaba».​ Fue la primera vez en más de un siglo que nacía en España alguien llamado a ocupar el trono.


Su nacimiento reabrió un debate sobre la sucesión establecida en la Constitución, que prefiere a los varones sobre las mujeres. El Gobierno, presidido por José Luis Rodríguez Zapatero en aquellos momentos, manifestó su intención de reformar este y otros tres aspectos de la Carta Magna. A pesar del consenso social, finalmente no se llevó a cabo dicha reforma, ya que se tendría que realizar por el procedimiento agravado:​sería necesaria su aprobación por las Cortes Generales, su disolución, la convocatoria de elecciones, la ratificación de la modificación por las nuevas Cortes y un referéndum.​ El presidente del Consejo de Estado aseguró que los cambios podrían realizarse con carácter retroactivo «aunque fuera niña y naciese antes de que la reforma se efectuase»,​ aspecto en el que discrepan expertos en Derecho Constitucional.​ España es la única monarquía parlamentaria europea, junto con Mónaco y Liechtenstein, que penaliza a la mujer en la línea sucesoria.


martes, 3 de noviembre de 2015

"Euros con sabor español" Cartera 2015, Islas Baleares


Las Islas Baleares son una comunidad autónoma uniprovincial española, compuesta por las islas del archipiélago balear. Se encuentran situadas en el mar Mediterráneo, frente a la costa oriental de la península ibérica. Su capital es Palma de Mallorca. El archipiélago está formado por dos grupos de islas y numerosos islotes: las Gimnesias (Mallorca, Menorca, Cabrera y algunos islotes cercanos como Dragonera, Conejera o la Isla del Aire) y las islas Pitiusas (Ibiza y Formentera, junto con los distintos islotes que las rodean, como Espalmador y Espardell). Las Islas Baleares constituyen la segunda comunidad autónoma española con mayor número de turistas extranjeros, detrás de Cataluña. Recibe más de 9,8 millones de turistas extranjeros anualmente. Según los datos aportados por AENA (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) Mallorca es el principal destino turístico en las islas, con el 65% del total. La sigue Ibiza, con un 37% y luego Menorca y Formentera, con un 18,13% y un 12,37%, respectivamente. Los turistas que visitan las islas provienen principalmente de Europa, sobre todo de Alemania y Reino Unido.

La geografía del archipiélago de las Islas Baleares comprende Mallorca, Cabrera, Menorca, Ibiza y Formentera. En total el territorio tiene 4.492 km² y va desde el nivel del mar hasta los 1.445 metros de altitud en el Puig Major de la Sierra de Tramuntana de Mallorca. Las coordenadas geográficas están entre los 40º5'48' y 38º40'30' de latitud N y entre 1º12'47' y 4º19' de longitud E. Ibiza está separada de la costa de la Comunidad Valenciana por sólo 75 km de mar, esta misma distancia separa Mallorca de Ibiza, la distancia mínima que separa Mallorca de Menorca es de 35 km. La capital de las Islas Baleares y de la isla de Mallorca es la ciudad de Palma de Mallorca, también llamada Ciutat de Palma. En ella se encuentra la sede del Gobierno Balear, del Parlamento de las Islas Baleares y del Consejo Insular de MallorcaAl margen del gobierno autonómico, cada una de las islas está dotada con una organización política y administración propia detentada por los denominadas Consejos Insulares: el Consejo Insular de Mallorca con asiento en la propia ciudad de Palma de Mallorca, el Consejo Insular de Menorca que tiene su sede principal en Mahón a pesar de que esta isla no tiene atribuida la capitalidad legal reconocida a ninguna población, el Consejo Insular de Ibiza cuya sede está en la ciudad de Ibiza y el Consejo Insular de Formentera con sede en San Francisco Javier. El Consejo Insular de Formentera fue creado en 2007 con la reforma del estatuto de autonomía de las Islas Baleares, ya que anteriormente Formentera e Ibiza compartían órgano de gobierno y administración. 

La Corona de Aragón experimentó durante los siglos XII y XIII una fuerte expansión hacia el Mediterráneo, que la llevó hasta las Baleares. El origen de la actual extensión del catalán se encuentra en la Corona de Aragón, donde el catalán era el idioma dominante y más hablado, hablado por el 80% de la población. Jaime I de Aragón capitaneó una flota que desembarcó en Mallorca a finales del verano de 1229. Después de largos combates que se prolongaron durante meses, el rey entró victorioso en la ciudad el 31 de diciembre de ese mismo año, los musulmanes supervivientes tuvieron tiempo de organizar diversos focos de resistencia en las montañas, lo que prolongó un par de años las luchas contra los musulmanes de Mallorca que, finalmente, terminaron convertidos en esclavos o semi-esclavos. Así, las Baleares fueron repobladas mayoritariamente por payeses del Rosellón, Gerona y Barcelona. Toda esta destrucción debilitó también al ejército de Jaime I hasta el punto de que, cuando Menorca pidió el vasallazgo de la Corona, se le concedió. Así, Menorca se convirtió en una Taifa autónoma, donde la religión y la cultura árabe se mantuvieron durante medio siglo más. Pero en enero de 1287, la flota de Alfonso III, el Franco, llegó al puerto de Mahón. Se pactó la capitulación de la isla de forma que los caudillos y nobles pudieron escapar a cambio de entregar al resto de la población para que se les esclavizara. Las Islas Baleares fueron repobladas por cristianos originarios del Ampurdán y de la Cataluña Vieja, quienes importaron el catalán a la zona. 

El escudo de las Islas Baleares está regulado en la Ley 7/1984, de 21 de noviembre, del escudo de la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares. Los historiadores Faustino Menéndez Pidal de Navascués y Juan José Sánchez Badiola lo documentan por primera vez en dos armoriales de la segunda mitad del siglo XIII: Wijnbergen y Lord Marshal's Roll, que lo atribuyen al rey de Mallorca. Otro armorial de la época, el del Hérault Vermandois, le asigna las armas aragonesas, y el de Gelre, del siglo XIV, las mismas armas, pero con los esmaltes invertidos; es decir, el campo de gules (rojo) y los palos de oro. Figura en el testamento de Jaime III de Mallorca (1349), fue utilizado posteriormente por diversos miembros de la Casa Real de Mallorca, del Reino de Aragón y de la monarquía española. En el siglo XIX se documentó de forma marginal como uno de los símbolos administrativos de las Islas Baleares. La descripción heráldica es: de oro, cuatro palos de gules (rojos), y una cotiza de azur (azul), puesta en banda, brochante sobre el todo. En Decreto de 7 y 16 de agosto de 1978, el Consejo General Interinsular lo adoptó provisionalmente como símbolo de las Islas Baleares. El escudo está constituido por las cuatro barras rojas en sentido vertical sobre fondo amarillo, cruzadas diagonalmente por una banda azul colocada desde el ángulo superior derecho a la parte inferior opuesta. La anchura de las barras rojas y la de los espacios amarillos serán iguales para unas y para los otros y equivaldrán a la novena parte de la anchura del escudo. La anchura de la banda azul tendrá la proporción de 1,5 respecto de la de las barras rojas. Alrededor del escudo se colocarán como adorno unos lambrequines de hojas de acanto de color dorado, de una anchura sensiblemente igual a la de las barras rojas. Tendrá la forma del escudo que en heráldica se denomina escudo español. 


Es  de los destinos más elegidos del Mediterráneo occidental y los motivos están claros. Encontrarás calas de ensueño, hermosas puestas de sol y una naturaleza desbordante. Puedes disfrutar de las islas como lo desees: con toda la tranquilidad que buscas o viviendo las noches más locas que puedas imaginar. Sus islas son lugares en los que perderse en sus pueblos marineros, descubrir sus paisajes de película o practicar deportes náuticos. Especialmente tranquilas son Menorca y Formentera, dos pequeños paraísos en el Mediterráneo. Las dos islas mayores son Mallorca e Ibiza. En la primera, destaca la capital, Palma, el Parque Nacional de Cabrera y la Sierra de Tramontana. Ibiza, por su parte, está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO debido a su biodiversidad y cultura. Muestras de lo segundo son el yacimiento fenicio de Sa Caleta, la necrópolis de Puig des Molins y el centro histórico de Eivissa. Además, la isla de Ibiza es conocida mundialmente por sus divertidas noches sin fin en las que la música suena hasta el día siguiente.

La gastronomía de Baleares posee muchos puntos de contacto con la cocina catalana y valenciana. Es de características puramente mediterráneas. Las islas han sido conquistadas varias veces durante su historia entre árabes, franceses e ingleses, lo que puede decirse que ha dejado ciertas influencias culinarias. Cabe mencionar que existen marcadas diferencias entre la cocina mallorquina y menorquina fruto de diferentes influencias culturales. Las primeras noticias sobre una gastronomía balear aparecen en el siglo XV, pero quizás quien más se afanó en dejar cumplida cuenta de lo que encontró en sus visitas a las islas fue el Archiduque Luis Salvador de Austria, que es su obra Die Balearen dedica una parte a la gastronomía isleña. Distingue este autor entre cocina rural (más primitiva, basada en el pan, legumbres y frutas, que componen repetitivamente tres platos: sopas de col, escudellas de habas y pa amb oli, aceitunas e higos. Los amos de las possessions no comían distinto a los jornaleros, pero sí acompañaban las sopas con huevos fritos, sobrasada butifarra y xulla. Los domingos todos comían arroz con azafrán y cocina ciudadana con más variedad en carne y pescado, pan blanco, poca leche y mucho chocolate con dulces como ensaimadas y cuartos. Entre los ingredientes más típicos se encuentran el cerdo y sus subproductos, uno de los más típicos es la sobrasada (embutido con carne, tocino y abundante pimentón), que se consume de diversas formas: en Mallorca se hornea y se asa, y en Menorca se fríe. Existen otros embutidos, como el camaiot, la butifarra y el xolís. Entre los mariscos de todas las clases cabe destacar los denominados dátiles de mar (moluscos con forma y color de dátil) y las escupinyas (mejillón exclusivo de Menorca).

Illes Balears es una indicación geográfica protegida, utilizada para designar los vinos de la tierra elaborados con las variedades blancas Moll, Chardonnay, Macabeo, Malvasía, Moscatel de Alejandría, Moscatel de Grano Menudo, Parellada, Riesling y Sauvignon Blanc; y con las variedades tintas Callet, Manto Negro, Fogoneu, Monastrell, Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, Tempranillo y Pinot Noir. Seguramente los romanos fueron los primeros en importar la viña y en desarrollar su cultivo en las Illes Balears. Ya en el siglo I a. C., Plinio citó los vinos de las Islas Baleares comparándolos con los mejores vinos de Italia. Durante la dominación árabe, y a pesar de las prohibiciones coránicas, no desapareció el cultivo de la viña, que se siguió cultivando, incluso con los sofisticados sistemas de regadío inventados por los árabes. Durante el siglo XVIII la viña vivió una época de prosperidad, en el año 1862 hizo su aparición la plaga de la filoxera en Francia, tierra gran productora y consumidora de vino. Por este motivo Francia se vio obligada a la importación masiva de vinos (de España y de Italia) para poder afrontar la demanda interna. Por otro lado, y habida cuenta del buen precio y la facilidad de venta hacia el mercado francés, la viña se extendió rápidamente en las Illes Balears alcanzándose, entre el 1865 1890, el período de máximo esplendor del cultivo y de la producción de vino en las Balears. La década de los años noventa supuso, para el panorama vinatero de las Islas, uno de sus mejores momentos, en términos no de cantidad sino de calidad. El esfuerzo de los viticultores y vinicultores por la mejora de la calidad, y el interés de los consumidores por los productos de la tierra, han permitido situar los vinos de las Illes Balears en el lugar que les corresponde. Durante las últimas décadas, los vinos de las Islas han adquirido unas cualidades y una personalidad reconocida. Prueba de ello son las elevadas puntuaciones conseguidas por algunos vinos de las Illes Balears en diferentes certámenes, concursos y ferias.