
Castilla y
León es una comunidad autónoma española, referida como «comunidad histórica» y
«cultural» en su Estatuto de Autonomía. Se constituyó formalmente en 1979 y
adquirió su estatus plenamente efectivo en 1983. Su territorio se sitúa en la
parte norte de la meseta de la península ibérica y se corresponde
mayoritariamente con la parte española de la cuenca hidrográfica del Duero.
Está compuesta por nueve provincias: Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca,
Segovia, Soria, Valladolid y Zamora. Es la comunidad autónoma más extensa de
España, con una superficie de 94.226 km², y la sexta más poblada, con 2.519.875
habitantes. Ya desde el inicio del debate federalista en España en el siglo XIX
durante la Primera República Española hubo proyectos de autonomía para una
región castellano-leonesa, aunque incluyendo también a las actuales Cantabria y
La Rioja. Mismo proyecto que siguió existiendo durante la Segunda República y
que finalmente se llevó a cabo tras la Constitución española de 1978, aunque
sin Cantabria y La Rioja que, aunque se consideró incluirlas, finalmente
formaron autonomías uniprovinciales.
Castilla y
León es una comunidad autónoma sin salida al mar que se encuentra situada en el
cuadrante noroccidental de la península ibérica. Su territorio limita al norte
con las comunidades uniprovinciales del Principado de Asturias y Cantabria
además de con el País Vasco (Vizcaya y Álava); al este con la comunidad
uniprovincial de La Rioja y con Aragón (provincia de Zaragoza), al sur con la
Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha (provincias de Toledo y Guadalajara) y
Extremadura (provincia de Cáceres) y al oeste con Galicia (provincias de Lugo y
Orense) y Portugal. La morfología de Castilla y León está formada, en su mayor
parte, por la Meseta y un cinturón de relieves montañosos. La Meseta es una
altiplanicie, que tiene una altitud media cercana a los 800 m, está cubierta
por materiales arcillosos depositados que han dado lugar a un paisaje seco y
árido.

En Castilla y
León se encuentra más del 60 % de todo el patrimonio arquitectónico, artístico,
cultural, etc., existente en España. Lo que se traduce en: bienes Patrimonio de
la Humanidad, casi 1800 Bienes de Interés Cultural clasificados, 112 conjuntos
históricos, 400 museos, más de 500 castillos, de los cuales 16 son considerados
de alto valor histórico, 12 catedrales, 1 concatedral, y la mayor concentración
de arte románico del mundo. Con 8 bienes culturales Patrimonio de la Humanidad,
Castilla y León es la región del mundo con más bienes culturales distinguidos
con la máxima figura de protección que otorga la Unesco, por delante de las
regiones italianas de la Toscana y de la Lombardía, ambas con 6 bienes. Asimismo,
los Montes de Valsaín y las Sierras de Béjar y Francia, en el Sistema Central,
los valles de Laciana, Omaña y Luna y los Picos de Europa y Los Ancares, en la
Cordillera Cantábrica, y la Meseta Ibérica, en la zona fronteriza con Portugal,
han sido declarados reserva de la biosfera por la Unesco y está fuertemente
relacionada con dos de los registros del Programa Memoria del Mundo de la
Unesco como son los Decreta de las Cortes de León de 1188 y el Tratado de
Tordesillas.

El escudo de
Castilla y León es el símbolo heráldico representativo de la comunidad autónoma
de Castilla y León, España. Su origen se remonta a la Corona de Castilla, reino
medieval de la península ibérica. Su diseño actual se define en el artículo
quinto del Estatuto de Autonomía (Ley Orgánica 4/1983), aprobado en 1983. Es un
escudo timbrado por corona real abierta, cuartelado en cruz o contracuartelado.
El primer y cuarto cuarteles: sobre campo de gules, un castillo de oro almenado
de tres almenas, mamposteado de sable y clarado de azur. El segundo y tercer
cuarteles: sobre campo de plata, un león rampante de púrpura, linguado y armado
de gules, y coronado de oro. El escudo actual de Castilla y León es el mismo
que llevaba como armas el soberano Fernando III el Santo, el cual en 1230
heredó de su padre el Reino de León, quedando unidas los reinos de Castilla y
de León, bajo una misma corona. Primer desembarco de Cristóbal Colón en América
1862 por Dióscoro Puebla, donde
aparece la bandera, de la por aquel entonces Corona de Castilla. Es de señalar
que este escudo y su bandera fueron las que enarbolaban las carabelas que
descubrieron el Nuevo Mundo, ya que de la Corona de Castilla salieron los
hombres que se embarcaron en tal empresa.
A lo largo de
la década de 1990, la afluencia turística a Castilla y León creció, propiciada
sobre todo por el valor histórico y cultural de sus ciudades y también por el
atractivo natural y paisajístico de sus distintas comarcas. En 2001, Castilla y
León recibió unos 315.000 visitantes, 42.000 de los cuales eran extranjeros.
Las ciudades patrimonio de la humanidad: Ávila, Salamanca y Segovia; el camino
de Santiago que pasa por las provincias de Burgos, Palencia y León, y la villa
ducal de Lerma, son los grandes puntales del turismo cultural en Castilla y León.
En cuanto al turismo relacionado la práctica de deportes de invierno caben
destacar varias estaciones de esquí, como las de La Covatilla en la Sierra de
Béjar, San Isidro y Leitariegos en León o La Pinilla en Segovia. Otro atractivo
cada vez más en auge es el turismo rural, en un gran número pueblos de la
comunidad se están poniendo en valor casas rurales acomodándolas para un tipo
de turismo alternativo al de «sol y playa». Suelen estar cerca de espacios
naturales o zonas de alto valor patrimonial o ecológico.

La
gastronomía castellana y la leonesa tiene su base en los cocidos y los asados,
además de un gran surtido de dulces. Destacan los asados de cordero, y de
cochinillo, la caldereta de cordero, la morcilla (morcilla de León, Burgos,
Palencia o Valladolid), las legumbres (alubia de Saldaña, judías de El Barco de
Ávila, judiones de La Granja, lentejas de la Armuña, garbanzos de Fuentesaúco,
etcétera) y las humildes y excelentes sopas de ajo. También destacan el cerdo y
los embutidos, presentes en toda Castilla y León, pero que alcanzan su cumbre
en Salamanca con el jamón de Guijuelo y en Segovia con el chorizo de Cantimpalos,
etcétera o en León con la cecina de León o el botillo del Bierzo. El hornazo de
Salamanca y Ávila. Los quesos son excelentes, como el leonés de Valdeón o el
palentino del Cerrato. No deben olvidarse los distintos tipos de empanadas. Los
españoles suelen acompañar todas las comidas con pan, por eso nunca se
considerarán completas si falta este ingrediente. Compañeros ideales del pan
son los sencillos estofados de legumbres y verduras, que antaño se comían casi
a diario. La sopa de ajo que tradicionalmente era una comida de campesinos a
base de ajo, huevo y pan, aparece hoy en los menús de todos los restaurantes.
Ingredientes fundamentales en la cocina castellana y en la leonesa son la
manteca de cerdo, el aceite de oliva, el ajo, la almendra, el azafrán, el
chorizo, los cocidos, los garbanzos, el pimentón, los pimientos picantes o
guindillas, y el queso.

No podía
faltar una amplia selección de vinos: los tintos, rosados, claretes, blancos y
espumosos son protagonistas indiscutibles en la buena mesa leonesa y
castellana. No es de extrañar por tanto la cantidad y calidad de las distintas
Denominaciones de Origen en esta comunidad, como la Toro, Cigales, Cebreros,
Bierzo, Tierra de León, Arribes D.O. de Ribera del Duero, Rueda etcétera. Los
postres de la regiones leonesa y castellana ofrecen una variedad notable,
mantecadas de Astorga o de Arcos de Jalón, la empiñonada de Aranda de Duero,
las nueces con nata salmantinas, el rebojo zamorano, los suspiros de monja de
Cuéllar, los pestiños castellanos, el arroz con leche, el flan de Castilla,
hojuelas, marañuelas leonesas, membrillo de Castilla, natillas de Zamora,
rosquillas, torrijas de pan, yemas de Santa Teresa y pastas de San Juan de la
Cruz abulenses.